Desde que éramos niños, hemos leído historias sobre princesas inmortales que vivieron vidas extraordinarias. Fue en esas historias que crecimos y aprendimos a soñar y fue allí donde las princesas se convirtieron en verdaderos iconos de belleza en la imaginación femenina.

El único nombre que Roberto Coin podría haber dado a esta colección, dedicada a los románticos inquebrantables del mundo moderno, fue Princesa. Cada joya de la princesa se construye pieza por pieza, como una historia. Las fases del trabajo de oro y la decoración son los capítulos, enmarcados en un tejido de hilos dorados que les otorgan magia.

El oro cepillado a mano y pulido a mano se alternan en la superficie de las piezas junto con estampados florales u otros looks más esenciales. Aunque sus superficies varían, cada pieza tiene el mismo tejido de hilos preciosos en el interior, como una noble tradición secreta que se transmite a tiempo de princesa en princesa.