Hay vida más allá del neceser y la carterita cruzada. Y de las bolsas de propaganda, también. Conoce los bolsos imprescindibles que todo hombre debe tener en su colección.

Maletín

Es el siguiente paso lógico: la revolución industrial trae consigo nuevos trabajos y nuevas necesidades, entre ellas llevar documentos en viajes y desplazamientos largos. Los avances en metalurgia crean los cierres metálicos y con ellos el maletín, quizá la opción más (tradicionalmente) masculina de cuantas recordamos porque aquello de estar relacionada con el ámbito laboral. Hoy en día los maletines no son necesariamente rígidos y han evolucionado a la forma de un ‘bolso’ masculino mucho más estándar. ¿Es la opción con más estilo? Quizá no, porque recuerda demasiado a una bolsa para el portatil. Pero es un lugar seguro.

Mochila

La recuperación de la mochila en las últimas temporadas como bolso icónico para el hombre ha sido brutal: ha pasado de formar parte de nuestro recuerdos de colegio a hacerse un lugar en la industria de lujo. Sus versiones nobles, en materiales poderosos y con diseños interesantes, la han convertido en la mejor opción ahora mismo. Sigue siendo un problema colgarla de un brazo (o de dos, que no pasa nada) por aquello de que puede desmontarnos el traje o afectar a nuestro abrigo, pero es cómoda, es práctica y está asumida por la masa como claramente ‘masculina’, sea lo que sea eso de la masculinidad.

Neceser

El bolso masculino, no oficial, del siglo XXI. El neceser existe y, por culpa de los futbolistas, que salen del entrenamiento y los partidos llevando uno bajo el brazo, el público futbolero masculino lo ha asumido como un must de moda para su día a día. Vendría a ser uno de esos pouches de mano pero claro, si lo lleva Cristiano Ronaldo mola pero si sale en una pasarela pone en duda la tradición masculina. El neceser es estupendo para tus viajes y para dejar en la repisa del baño de un hotel.. para el día a día, mejor no. Pero claro, la industria reacciona y ya ha marcas que han llevado el suyo a otros niveles. ¿Acabaremos sucumbiendo como con las riñoneras? No lo duden, la moda es ironía pura.

Portafolios

Una variante del maletín que ha ganado mucha presencia en las dos últimas décadas. Funciona visualmente porque se llevan bajo el brazo, algo muy digno incluso si llevas traje. Y es bastante más útil y estiloso de lo que parece. Básicamente, son bolsos sin asas ni correas. De hecho, se conocen también como ‘man clutch’ y una variante más pequeña serían los llamados ‘pouches’, o carteras un poco más grandes de lo habitual. En estos no caben documentos pero sí funcionan como contenedores totales de tus objetos de uso diario.

Bandolera

La cosa se complica. El origen de las bolsas cruzadas es militar y desde la Primera Guerra Mundial comienza a verse como un elemento útil para llevar y acceder a las cosas. Con los tiempos modernos la cosa derivó a los bolsos tipo ‘messenger’, cruzados y de tamaño medio. Son los más usados entre los hombres, básicamente, porque son cómodos, dejan libres las manos y los hay en materiales de todo tipo: del cuero apto para las oficinas al nylon seguro para los fines de semana. Cuando son de pequeño tamaño adquieren un absurdo nombre en España, fruto de todos esos prejuicios, que nos negamos a reproducir. Sí diremos que, en esa versión mínima y un poco kinki, la bandolera no es demasiado apetecible.

Riñonera

Empezamos fuerte. ¿Se puede llevar una riñonera? Pues justo ahora mismo vive un renacer importante y está más que bien considerada. ¿Por qué la nombramos primero? Porque llevar cosas en la cintura es tan antiguo como la vida misma, aunque es a partir del siglo XV cuando los hombres la asumen de manera habitual (se llamaban ‘châteleine’) en Francia y desde ahí comienza a extenderse. La puedes llevar en colores neutros y materiales nobles (de piel, por ejemplo), con ropa deportiva y también de manera formal. Un truco es sacarla de la cintura y cruzarla o colgarla del hombro como si fuera cualquier otro bolso para que pierde esa carácter un poco infantil con la que la asociamos.

Tote Bag

Son grandes bolsas con asas, pensadas para sujetar con la mano y dejarlas caer brazo abajo. Sería el equivalente lujoso de una bolsa de la compra, un gesto tan masculino como femenino. En los inicios del siglo XX aparece su nombre (que deriva de ‘to carry’, llevar cosas) aunque el modelo tal y como lo conocemos es de los años 40, cuando una marca americana crea una bolsa para transportar hielo con esa forma. Hoy están por todas partes y han pasado de estar hechas de tela a convertirse en una silueta imprescindible

Weekender

La bolsa para el fin de semana, un poco más grande que un bolso o maletín diario, y que normalmente admite asas y cinta para colgarla del brazo o cruzarla. Aunque es grande, su uso cotidiano se ha extendido precisamente porque la idea de una bolsa grande siempre casa mejor con el cool masculino. Los modelos clásicos de las principales marcas de lujo, que además son una inversión que no pasará nunca de moda, son una opción muy a tener en cuenta.

Bolso

¿Puede llevar un hombre un bolso-bolso? ¿El bolso femenino, digamos? Un hombre puede llevar lo que quiera, solo faltaría. Pero lo cierto es que apenas existen opciones similares para hombres, de esas de llevar colgadas del antebrazo. Si embargo, iconos modernos como el Puzzle de Loewe, por ejemplo, funciona igualmente bien en un hombre, sobre todo en versiones un poco más grandes. El tamaño es quizá la principal diferencia formal entre géneros, también las versiones menos ortdoxas (solo con un asa). Aunque, por supuesto, tú marcas tus propias reglas.