Desde hace tres años, la fabricante suiza de relojes de lujo IWC Schaffhausen evoca el tema de «El Principito» de Antoine de Saint­‑Exupéry con ediciones especiales. Este año, además del Gran Reloj de Aviador Calendario Anual Edición «Le Petit Prince», se podrán engalanar tres Relojes de Aviador de edición no limitada con la esfera azul noche, la correa de piel de ternero marrón y el grabado del fondo del principito: el Gran Reloj de Aviador Edición «Le Petit Prince», el Reloj de Aviador Cronógrafo Edición «Le Petit Prince» y el Reloj de Aviador Mark XVIII Edición «Le Petit Prince».

En el fabuloso relato «El Principito», de Antoine de Saint-Exupéry, el zorro dice: «Los ritos son necesarios.» «¿Qué es un rito?», preguntó el principito. El zorro respondió: «Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra». –El lanzamiento de ediciones especiales de «Le Petit Prince» se ha convertido en un verdadero rito en IWC Schaffhausen. «El Principito», publicado en 1943 en Nueva York durante el exilio de Saint-Exupéry, se convirtió en la obra más apreciada del escritor y pionero de la aviación francés. Desde entonces se han vendido en todo el mundo más de 150 millones de ejemplares del libro, publicado en 270 idiomas.

Este año, la serie de ediciones no limitadas comprende hasta tres Relojes de Aviador: el Gran Reloj de Aviador Edición «Le Petit Prince» (ref. IW500916), el Reloj de Aviador Cronógrafo Edición «Le Petit Prince» (ref. IW377714), ambos conocidos del año pasado, y que se presentan de nuevo con pequeñas modificaciones en la esfera y provistos de correas de piel de ternero de Santoni, así como el nuevo Reloj de Aviador Mark XVIII Edición «Le Petit Prince» (ref. IW327004).

SIGNO DISTINTIVO: ESFERA AZUL NOCHE

Los signos distintivos de los relojes lanzados con el nombre del principito son la esfera azul noche y la correa de piel de ternero marrón con costuras de adorno en color beige, una novedad de la casa Santoni; ambos elementos convierten estos relojes deportivos y elegantes en verdaderos centros de atención. Además, los Relojes de Aviador llevan en el dorso el grabado EDITION LE PETIT PRINCE y muestran al principito con el abrigo y la espada, tal y como Antoine de Saint-Exupéry lo dibujó en los años 40. Como puede comprobarse a simple vista, el diseño de la esfera de este Gran Reloj de Aviador está inspirado en el histórico Gran Reloj de Aviador de 1940: la cifra «9», correcta desde el punto de vista histórico y suprimida para la nueva edición del Gran Reloj de Aviador en el año 2002, regresa a su lugar de origen, así como la flecha indicadora situada bajo la minutería a las «12 horas». Las agujas en forma de hélice de color blanco fosforescente y las cifras árabes sobre fondo oscuro permiten no solo una rápida orientación en cualquier condición de iluminación; también confieren a los Relojes de Aviador su inconfundible look de cabina. Los tres relojes presentan las calidades típicas de los relojes eficientes: precisión, funcionalidad y fiabilidad.

El Gran Reloj de Aviador Edición «Le Petit Prince» está provisto del calibre de la manufactura 51111. El rotor de soporte elástico y la cuerda de trinquete Pellaton acumulan en poco tiempo la energía suficiente para una duración de marcha de más de siete días, pero solo emiten energía durante 168 horas antes de que el complicado accionamiento de la reserva de marcha pare el movimiento de forma mecánica. Esta parada, que se efectúa antes de que se agote completamente la energía del muelle, sirve para evitar el par de fuerza final más débil del muelle real. Con ello se garantiza una precisión regular durante todo el proceso de duración de la marcha. La indicación de la reserva de marcha, situada en la esfera interior, informa con total fiabilidad sobre el tiempo de marcha que queda hasta que se pare el movimiento. El Gran Reloj de Aviador Edición «Le Petit Prince» dispone de una indicación de la fecha situada a la altura de las «6 horas» y de un segundero central, indispensable en la aviación. La caja de acero fino de 46 milímetros de diámetro alberga una jaula de hierro dulce que protege el movimiento de campos magnéticos extremos.